Antes de hacer
una aproximación general al contenido del libro quisiera hacer un
reconocimiento al legado y la vigencia que aún mantiene el texto. Pues este
libro al momento de producirse fue el pionero en el estudio del fenómeno
religioso en la amazonia. Pues, en ese momento aún no se tenía con un estudio ordenado
y sistemático sobre este tema. Este libro es resultado de un trabajo de campo
realizado por el profesor Regan entre 1977 y 1979. Aunque fue especifico al
limitarse al estudio de grupos mestizos y ciertos grupos indígenas, da un
alcance mayor del fenómeno religioso.
El texto es un
trabajo más o menos extenso, pues hace el esfuerzo de presentar de forma
completa el panorama amazónico, abarcando el contexto histórico, geográfico y
socioeconómico. Además de estos aspectos trata también temas de psicología al
abordar al sujeto como individuo, como una persona humana. Asimismo, presenta
el tema del ciclo ritual de la vida. Pero lo fundamental en el texto es el
estudio de las expresiones religiosas.
De primera intención
se reconoce que la religión amazónica no es uniforme ni tampoco homogénea. Lo
contrario, existe mucha diversidad de manifestaciones, que se deben al factor
histórico, ecológico y social de los pueblos amazónicos. Pero existe otra
dimensión, una que se refiere al sector popular, a los campesinos indígenas, al
cual llama la religión popular. En esta, según las palabras del autor. “En toda
la regio estudiada existe una gran uniformidad en la religión popular con
pequeñas diferencias debidas a la geografía, la historia y las culturas
locales.” (Regan, 2011, pág. 337) Esto hace referencia
al hecho de que los pueblos que se adhirieron al cristianismo tienen
expresiones y manifestaciones similares de pueblo a pueblo. Esta uniformidad se
debe a que las poblaciones amazónicas poseen religiones autóctonas arraigadas
en espíritus y el shamanismo, la intromisión oficial del catolicismo oficial
por los misioneros y por la difusión del catolicismo popular por medio de las
migraciones.
No se puede
hablar de una religión amazónica propia, autóctona; apenas podemos decir en
términos de los cronistas que existen muchas formas de creencias en toda la
región, y la religión cristiana tampoco ha podida consolidarse. Más bien, este
encuentro “ha producido una yuxtaposición y reinterpretación de elementos que
ha enriquecido ambas tradiciones, a pesar de cualquier efecto negativo.” (Regan, 2011, pág. 337) En ese sentido, podemos vislumbrar unos
indicios de la identidad de la religión en la amazonia a través de
manifestaciones, expresiones y características.
Podemos
reseñar algunas manifestaciones, para no hacer muy exhaustivo este noble
esfuerzo de presentar el contenido del libro. Durante el año se hace una serie
de prácticas religiosas que están involucradas al catecismo religioso. Una de
las manifestaciones es la velada, que consiste en realizar una fiesta de
retribución a un santo. Puede ser una promesa, como pago al santo por haberle
cumplido algún favor, o también puede ser un voto, que es la forma típica de
celebrar la fiesta del santo patrón, por encargo de un “cabezón”. Las fechas de
estas veladas varían de lugar en lugar, pero existen fechas que son comunes a
toda la amazonia, por estar sometidos al sistema del calendario litúrgico
católico. La primera fecha festiva del calendario litúrgico es la natividad, el
nacimiento de Jesús. Para esto se realizan veladas tradicionales, representan
teatralmente el nacimiento del niño, se cantan villancicos en castellano y en
idiomas nativos. La siguiente fecha es el carnaval. En esta temporada se dice
que los demonios andan libres y el pecado es una gran tentación, por lo que
instauran el desorden, faltan a las reglas morales por medio de los juegos,
ridiculizan las escenas de la vida cotidiana. El día central del carnaval todos
juegan y quien no juega se considera que tendrá una maldición. Por eso no se
puede ir a pescar, pues los demonios andan sueltos y las aguas están malditas.
La semana santa es una fecha de recogimiento y encuentro con el sufrimiento de Jesús.
Pero los días más importantes son el domingo de ramos, el jueves santo y el
viernes santo. La particularidad en los pueblos en esta semana es que ellos
velan el cuerpo muerto de Jesús el jueves y el viernes conmemoran su muerte en
la liturgia, esto se debe a la costumbre ancestral de velar a sus muertos antes
de enterrarlos. El día de San Juan es otra fecha importante y lo celebran el 24
de junio. En esta festividad se consume por tradición el juanes y acostumbran
ir al rio para fortalecerse con las aguas. Las últimas fechas festivas son el día
de los ángeles y los difuntos. En general, estas fiestas son una recreación de
tradición europea.
Entre los
símbolos utilizados en la expresión religiosa la más representativa es la cruz.
Pues esto se remonta a la llegada de los primeros conquistadores, que al
momento de llegar a un pueblo plantaban una cruz como señal de poder de la
iglesia. En su sistema organizacional no consideran la jerarquía, a pesar de
que el clero está establecido por ello. La misa es un elemento muy venerado
pero no muy practicado. También se da culto a las imágenes, devoción a los
santos y a menudo practican las procesiones. La cruz, la vela, la campana y el
templo mismo son considerados sagrados y la noche es un momento de acercamiento
a la dimensión no ordinaria. Asimismo se cree que hay lugares sagrados, como
los ríos, lagunas y pastizales en la selva alta. En los últimos el culto de
carácter nacional, como es el caso del señor de los milagros, está entrando en
la región.
Estas
características las encontramos dentro del catolicismo popular. Pero existe
otra manifestación religiosa, también de corte cristiana, pero con
características diferentes. Pues a esta expresión los llamamos la Nueva
Iglesia. En general son movimientos proféticos con características mesiánicas y
de pensamiento mítico. Personajes asociados a este fenómeno, generalmente
extranjeros, son José Noguera, José Augusto Leite, Francisco Da Cruz, Walter
Neves, que se hacen llamar mesías. Este fenómeno se debe a dos factores: a la
experiencia socioeconómica y al pensamiento mítico. Pues la condición precaria
y las expectativas del progreso sumados al hecho de que las personas crean en
fenómenos místicos hacen de que se unan para buscar una vida sin maldad. Se
llaman católicos evangélicos. Su preocupación es el mal en el mundo, pues su
deseo es acabar con él. Hay un constante anhelo por la paz y la unión. Sus
principales aspiraciones son: la vida eterna, la salvación del alma, progreso
en la agricultura, ayuda mutua, en fin la unión mundial. Es por ello que la búsqueda
incesante de la tierra sin mal aún sigue vigente, pues aspiran encontrar una
tierra, fértil para la agricultura, de abundancia, en donde los alimentos nunca
se acaben. Se dice que la nueva palestina está en la amazonia, pues esta es una
región fértil. Se cree que en la tierra sin mal se refugiaran mientras esperen
el fin del mundo.
Hace más de
dos décadas el estudio del fenómeno religioso en el contexto académico peruano
era considerado trivial. Pues el momento político no era propicio para este
tema, pues el interés era el tema de los nuevos movimientos sociales
politizados. Pese a esa desavenencia este texto muestra en detalle la
manifestación religiosa en la amazonia. Si bien el texto se presenta como un
texto inofensivo al presentar aspectos de la “superestructura” no se debe caer
en esta creencia. Pues, como punto de partida, el texto como práctica
antropológica se muestra critica en el aspecto teórico, metodológico y
teleológico. Su práctica teórica aborda no solo la visión culturalista, pues
podemos hallar la tradición francesa en cuanto al análisis de los mitos. El
método también se lanza de forma revolucionaria al rechazar el positivismo y al
practicar una etnografía a través de la observación participante. Y por último,
presenta una renovada antropología, una antropología comprometida con la
población, es por ello que en cada capítulo no faltan los comentarios.
Regan, J. (2011). Hacia la
tierra sin mal. La religion del pueblo en la amazonia. Lima: CAAAP.
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