La wayliya es una expresión ritual
compuesta por un conjunto de música, canto y danza, que se practica en el
contexto de las celebraciones a la natividad del niño Jesús. En Haquira se
celebra la navidad con la fiesta organizada por un carguyoq (mayordomo), dentro de un sistema de cargos, que ponen a
bailar a negros, llameros, majeño y waylala
con la música de la wayliya. Esta fiesta navideña con la fiesta del ritual de
la wayliya es lo que por hoy se llama wayliya haquireña. Se sabe que esta es la
expresión cultural más antigua y más importante del pueblo de Haquira. Pese a
su trascendencia sufrió desventuras que lo llevaron a su casi desaparición y
con el esfuerzo de algunas personas se lo recupero, valoro y se hizo declarar
como Patrimonio Cultural de la Nación. En estas líneas quisiera dar cuenta de
estos esfuerzos a partir de la memoria de algunas personas y sobre todo mi
observación directa. Todavía no se hace una reconstrucción seria sobre la historia
del pueblo y menos de esta expresión cultural. Quizá esto pueda contribuir como
una fuente para quien quiera escribir la historia de la wayliya haquireña,
especialmente en la parte de puesta en valor por algunas personas que tuvieron
el objetivo de ser visibilizados ante la sociedad nacional y el mundo. Quiero
poner en mención a todas las personas que realizaron este trabajo ya que no se
les menciona y quizá nunca se los mencione. Es posible que en mi versión no
aparezcan muchos, esto debido a que solo es mi versión y es muy obvio que con
ello no puedo cubrir toda la verdad.
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1. Fotografía de
la familia Astete Checcaña en el concurso de la wayliya, enero 2017

Ilustración
2. Familia
Astete del barrio Ccayao, enero del 2018

Pese a la importancia de la wayliya
haquireña como expresión de la identidad del pueblo no se tiene reconocimientos
institucionales o por personas de otros pueblos. Tampoco se habla de méritos
logrados a través de la música o danzas de esta fiesta. Solo se habla de que hubo un encuentro de
danzas interregionales en Santo Tomas y recibieron un premio Ello también se
expresa en la poca difusión de la música a través de los conjuntos musicales.
Solo el Centro Cultural Qaqa Cárcel añadió en tema de wayliya en su álbum
musical. Así también la artista Nelly Arcos tiene un tema de wayliya en uno de
sus álbumes.
Hubo un trabajo pionero de Nicanor Peñalva
para recuperar, valorar y difundir la wayliya. Cuentan muchas personas que el
señor Nicanor fue amante de las costumbres tradicionales del pueblo y tenía el
objetivo de preservarlos y difundirlos para que se reconozca la identidad de
Haquira por medio de esas expresiones. Fue él quien apoyo a los grupos
musicales y organizo concursos de danzas.
Durante la época de la violencia
política se cortó la práctica de la wayliya junto a otras fiestas
costumbristas. Se decía “qhollokapun” aludiendo que la wayliya ya había
desaparecido. Durante esos años de incursión del miedo y la privación de libertades,
mucha gente migro a las ciudades. Así también la militarización del pueblo llevo
a la prohibición de las fiestas que conllevaban al consumo de alcohol. Solo se
realizaba las fiestas patrias con desfile obligatorio y la corrida de toros con
control de las fuerzas del orden. Así también los días de carnavales eran
restringidos y las fiestas religiosas, entre ellas la wayliya, se prohibieron. Por
largos años no se vio practicar estas danzas en la navidad. Solo había algunos
años en que las juntas (organizaciones barriales) organizaban presentaciones en
navidad. Los emigrantes haquireños en Lima se asociaron por medio de eventos y
tenían a la “Danza de los negros” como su principal actividad durante los días
de navidad. Así que Lima quedo como sede de la wayliya a la cual iban algunos
danzantes desde Haquira y por varios años quedo como la reserva.
Así también los grupos de migrantes
haquireños en Arequipa encontraban a las fiestas costumbristas del pueblo como
motivo para reunirse. Cabe destacar un proceso peculiar con los amigos de la
comunidad de Patahuasi que trabajaron en la puesta en valor de su wayliya y
producto de ello es la grabación de las canciones por el Grupo Las Palomitas de
Qaqa Cárcel. Ellos tuvieron problemas con artistas de Chumbivilcas debido a la
atribución de autoría. Se sumó el abandono por parte de las autoridades para
apoyarlos en difusión de su música o defensa en el juicio que seguían.
En el año 2000 se hizo una presentación
con algunas personas. A comparación con las fiestas de la virgen de Cocharcas o
Rosario, esta fiesta navideña no movilizaba a tanto público espectador. A pesar
de ser pequeña, muy modesta en recurso, lograba reunir a personas que llenaban
las gradas de la plaza de Haquira. En el 2001 también era de esperar a que se
haga otra fiesta. Lo particular de ese evento era la diversidad de personajes
en una sola presentación y el desplazamiento que daba una impresión de
magnanimidad. Los grupos que andaban por las calles iban a paso pausado y sin
prisa, el mismo desplazamiento era un obstáculo. Los danzantes se tomaban todo
el tiempo necesario para subir al atrio de la iglesia dando vueltas cada
peldaño. Y bailaron frente a dos estatuas adornadas de productos de la chacra.
En los siguientes años ya no volví a verlo. Pensaba que dejaron de hacer la
fiesta por el cierre del templo por la restauración del INC y ya no tenían
donde bailar.
Con esos dos años que vi la wayliya ya era
suficiente haber retenido cada elemento para imitarlos, dibujarlo y contar a
otros que aun desconocían. En esos años tendría apenas 7 años, al igual que mis
tíos, vecinos y amiguitos, con los que imitábamos ser los danzantes en la
capilla Cocharcas del Barrio Ccayao. Entre muchas danzas de las fiestas de
Haquira solíamos confundir a los retachos y los negros por llevar esquelas (cencerros).
Estas esquelas los hacíamos con las latas de leche pasando por un agujero un
péndulo de piedra y atado a la cintura con cualquier cuerda que se tenía a
disposición. En cualquier reunión de niños que deseaban jugar se solía escoger a
los retachos o negros. Solo necesitábamos conseguir latas, hacer las matracas
con el llaq’e (llantén) y si algún suertudo encontraba una malla se lo ponía en
la cabeza simulando estar con un ch’uko (mascara de lana). Si se jugaba a las
retachos solo era necesario la esquela de lata y el chicote adecuado de
cualquier retazo de soga.
Por varios años se dejó de organizar la
fiesta de navidad con wayliya. En cada navidad el pueblo de Haquira quedaba
desolada. Los meses de enero a abril eran de un pueblo sin gente. Incluso no
había con quienes celebrar los carnavales. Se hacía con quienes quedaban en las
comunidades, con aquellos que no podían dejar sus labores para irse a las
ciudades o con aquellos que no tenían las posibilidades para migrar
temporalmente. Esa situación fantasmal del pueblo llevo a que nadie agarre
cargo de la fiesta de navidad y la misma gente ya lo dejaba de valorar.
Durante casi toda mi vida escolar no vi
que se presentara la wayliya en la navidad. Ni siquiera para el aniversario del
distrito que es cada 2 de enero se empeñaban en hacerlo porque le daban
prioridad a las actividades deportivas y las serenatas. En el 2004 se empezó a
hablar sobre la Mina Las Bambas y fue en ese contexto de debates sobre los
efectos de la minería en donde se coló el tema de la identidad. En ese momento
estaba de alcalde Rogelio Chahua, un amante de la historia, las costumbres y el
folclor del pueblo haquireño y sus comunidades. Desde su campaña política había
prometido trabajar por las “Costumbres y Tradiciones”. Entre sus muchos
proyectos, obras y actividades repotencio las ferias agropecuarias, los
concursos folclóricos y recupero las danzas y músicas que se estaban perdiendo.
Durante los últimos meses del 2008 se anunció
que se haría la recuperación de la danza de los negros con sus elementos
auténticos haciendo la presentación en el ruedo de toros en la forma de un
concurso para poder repartir incentivos entre los participantes. Así se realizó
el primer concurso de la Danza de los negros el día 1 de enero del 2009. Para
este evento se dijo que entrarían en concurso los barrios del pueblo agrupados
en grupos de wichay ayllu y uray ayllu.
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3. Primer
concurso en el ruedo organizado por el Municipio en 2009

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4. Danzantes de
wichay ayllu en el primer concurso

El 2009 se dio continuidad del concurso
y se pidió más rigurosidad en la reseña histórica, los trajes y las
coreografías. El concurso se denominó “Wichay ayllu y uray ayllu” y se realizó
el día 2 de enero del 2010 en la plaza del pueblo con motivo y en reemplazo del
Aniversario del Distrito debido que lo habían traslado para otra fecha. Ahí se
vio después de mucho la incorporación de niños entusiastas en los grupos de
danzantes.
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5. Concurso de
wayliyas entre ayllus en la plaza de armas en el 2010

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6. Niños
integrando el grupo de danzantes

Nota: La fecha incluida en las fotografías se debe a una desconfiguracion
de la cámara de baja calidad
En el resto del 2010 se debilito el
impulso del municipio a la wayliya y al asumir la gestión el nuevo alcalde en
el 2011 no se cubrió la expectativa de hacer crecer el evento. Posiblemente el
cambio de gestión hay llevado a la incertidumbre sobre la continuidad con el
evento. Ello condujo a que varios danzantes aceptaran bailar en el evento de
año nuevo en Challhuahuacho. Es así que en el 2011 fue la primera delegación
numerosa y con los personajes completos hacia Challhuahuacho.
Luego de ese debilitamiento la gestión
municipal prometió realizar un macro evento a través de un proyecto. Realizo
una gran convocatoria y abrió el concurso para la categoría de niños. En el
2012 por primera vez la gestión municipal acordó con los delegados de los
barrios sobre las nuevas reglas del concurso, el jurado y la cantidad del
premio. Ese año se sintió por primera vez que se estaba dando justicia con los
portadores de la expresión cultural. Paralelo a esos incentivos del municipio
de Haquira, en Challhuahuacho los mayordomos estaban redoblando los incentivos,
tanto así que se ofrecía pagar por hora bailada. Si bien en Haquira hubo mayor
concurrencia en comparación a años anteriores, en Challhuahuacho el evento se
había hecho un espectáculo mucho mayor.
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7. Danzantes
haquireños en la fiesta Challhuahuacho, 2013

En el 2013 ya había preminencia de
Challhuahuacho. Ese año Haquira estaba vacío y parecía que ya no se organizaría
el concurso en la plaza. A través de la opinión publica en eventos públicos y
las emisoras de radios locales se presionó al municipio para que tomara
acciones para retener a las personas y ofrecer un espectáculo en la plaza de
Haquira. La alternativa del municipio fue aumentar el premio y hacer realidad
el concurso infantil. En ese año se presentaron niños del barrio Ccayao y en
ausencia de contendor se los declaro ganadores y lo importante de esto es que
la gente destaco esta participación porque era fundamental la formación de un
semillero.
Ilustración
8. Concurso
entre ayllus de gran magnitud en año nuevo del 2013

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9. Grupo de
niños danzantes del barrio Ccayao en el 2013

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10. Grupo de
niños que hacen la wayliya, 2013

En Lima la Asociación de residentes de
Haquira considero tomar acciones de revaloración y difusión de la wayliya
haquireña. Lo que pasaba en el concurso de Haquira y la supremacía de
Challhuahuacho fue observada por los residentes y decidieron organizar una
presentación en la capital peruana para que el resto de la población del país
lo vez, lo conozca y sepa que Haquira es la cuna de esa wayliya. Es así que en
el 2014 se organizó un grupo de danzantes, cantoras y un soporte logístico para
presentarlo en el programa Miski Takiy del canal 7. Durante los preparativos y
ensayos afloraban los deseos de algunas personas de dar solución a problemas de
perdida de la expresión y posible apropiación por los vecinos por medio del
registro de propiedad. Ese mismo año se presentó el grupo en el auditorio de la
Academia Aduni. También llevaron un pequeño grupo a un evento de la Facultad de
Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El 2014 fue un año en que la wayliya haquireña
tuvo acogida en Lima por círculos culturales, académicos, políticos y
económicos.
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11. Organizadores
de la presentación de la wayliya con conductora de Miski Takiy

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12. Arreglos de
los danzantes antes de la grabación

En el 2014 Challhuahuacho hacia la
fiesta más grande que Haquira y todos los danzantes se iban hacia allí. Incluso
personas que nunca habían bailado aprendieron a bailar, confeccionaron sus
trajes y las calles de Challhuahuacho se llenaban de grupos haquireños. Así
también los mismos pobladores de Haquira se iban a mirar ese espectáculo. Ese
año se empezó a debatir sobre la propiedad de la expresión cultural. Por
primera vez algunas personas de Challhuahuacho reclamaban el origen de la
wayliya en su pueblo. Así también salieron varios defensores de Haquira. En ese
contexto de debates e insultos reaparecio nuevamente el debate con Chumbivilcas
señalando a Patahuasi como la cuna del takanakuy y la wayliya de estilo
chumbivilcano. Ahí fue que apareció un colectivo denominado Markansaya y quería
hacer una investigación para hacerlo reconocer como propiedad del pueblo de
Haquira. Del mismo modo en Lima, varias personas estaban repotenciando sus
actividades y tenían el objetivo de hacer declarar como patrimonio a la
wayliya.
En ese año de lucha de palabras y “quitoneo”
de autoría Haquira tenía un evento ínfimo. Challhuahuacho había crecido
descomunalmente y tomaba lugar con fuerza arrasadora la wayliya relacionada al
takanakuy. La presentación de los takanakuy en los días de navidad más los días
de fiesta en los primeros días de enero en Challhuahuacho eran la causa para
que el día 2 de enero en donde era el concurso la presencia sea escasa. Los
barrios se presentaban incompletos. Incluso se tomaba expreso para traer a los
danzantes y a las wayliyas (cantoras).
El peligro de apropiación, la poca
participación de la gente, la valoración en Lima por parte de cultores del
folklor y académicos condujeron a asumir el trabajo para hacer reconocer a la
wayliya como Patrimonio Cultural de la Nación. Este deseo era compartido por
residentes haquireños, autoridades y algunos portadores de la expresión. En
esos años se había reconocido como patrimonio cultural al t’ikapallana de
Tambobamba y los pobladores de Haquira no estaban dispuestos a quedarse atrás.
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13. Fiesta
organizada por el cargo de la familia Huanca Villalobos en el ruedo, enero del
2015

En el año nuevo del 2015 se hizo la
fiesta con el cargo de la familia Huanca Villalobos. La fiesta correspondía
hacerlo en el ruedo de toros. Después de este evento vino el concurso
organizado por el municipio y aquí los problemas se hicieron muy evidentes.
Sobre todo, los problemas lo padecia Wichay Ayllu porque sus cantoras y
danzantes se iban para Challhuahuacho y para presentarse al concurso había que
hacer el gran esfuerzo de traerlos. Debido a esas dificultades de parte de los
danzantes el barrio se presentaba incompleto y dejaron de ganar los concursos
por varios años. Ese año vimos que mucho de los esfuerzos de organización era
asumido por mi familia (Astete Checcaña). La junta directiva del barrio compartía
la responsabilidad junto a mi familia. Es que también nosotros habíamos sido
los responsables de que Challhuahuacho tenga más presencia. Por varios años mi
padre fue el contratista que llevaba a danzantes para los mayordomos en la
fiesta de Challhuahuacho. Así como los llevábamos a Challhuahuacho también se
podía traerlos. En devolución a lo perjudicado apoyamos en reagrupar a los
danzantes para entrar al concurso. Ese año tomamos un acuerdo familiar de ya no
perjudicar a la expresión del pueblo llevando danzantes al distrito vecino y más
bien trabajaríamos para que el espectáculo sea en el pueblo. El primer acuerdo
fue hacer el cargo en navidad asumiendo los gastos y realizando las costumbres
propias de esa fiesta.
Coincidentemente con nuestros acuerdos
alguien más había asumido la tarea de recuperar el espíritu del pueblo
haquireño. En el 2015 se realizó la fiesta en la fecha de navidad después de muchos
años, fue organizado por la Asociación Tarpuy encabezado por Denis Sullca. El
evento fue un momento oportuno para dar continuidad a la fiesta en el día de
navidad y realizar lo que nos propusimos. Como el acuerdo familiar era hacer el
cargo, nombramos a mi hermano Denis para que sea carguyoq (mayordomo). El asumir el cargo era un solo primer paso
porque queríamos que luego de la fiesta ofrecida alguien más asuma el cargo y
con eso tener la fortaleza para hacer el trámite de declaratoria como
Patrimonio Cultural de la Nación. Esa idea de hacerlo como patrimonio vino por
los reconocimientos que se le daba en Lima, el peligro de que los vecinos se lo
apropien y porque unos años atrás vimos que Tambobamba había logrado ese
reconocimiento con la expresión del T’ikapallana. Quizá el hecho de no querer
quedarnos atrás frente a un pueblo que siempre nos tomaba como punto de
comparación nos dio el mayor impulso. Unos días después de asumir el cargo
fuimos por última vez a Challhuahuacho para cumplir con el contrato que se realizó
el año anterior. En ese mismo año ofrecí
una primera publicación de un estudio preliminar de la wayliya en la revista
Qotapanpa, lo cual fue compartido en mi blog personal unos meses después.
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14. Servicio del
carguyoq Denis Astete para atender a los visitantes, diciembre del 2016

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15. Atención a la
visita del carguyoq

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16. Aquiles
Astete y Marco Astete en el día central de la fiesta del niño Jesús

En el 2016 ya siendo los carguyoq
pusimos en agenda las actividades concernientes al cargo. Nos encargamos como
familia a organizar la fiesta y así también dábamos impulso al municipio para
que haga fiesta a lo grande. Así el barrio Ccayao con su junta directiva acordó
implementar los trajes más difíciles de conseguir para que los danzantes estén
con trajes uniformes. Ese año se hizo la fiesta con todos los pasos de antaño,
desde la elaboración de comida, el comprometer a los danzantes y wayliyadoras y
la secuencia de actividades. Así se logró realizar la fiesta los días 24 y 25
de diciembre. Ese año le dimos el cargo a nuestra prima Katy Flores debido a
que era complicado animar a otras personas. Ella asumió el cargo porque compartía
nuestro objetivo de recuperar la expresión y declararlo como patrimonio. Nuestras
intenciones siempre fueron compartidas en público y por mi parte me ofrecí en
trabajar en la gestión para tal declaratoria. En los barrios de abajo también
se animaron a hacer cargo y el primero en arrancar fue Olger Layme, el cual no
pudo cumplirlo por una tragedia. Pero a ello fue continuado por Iván Arredondo
que se comprometió hacer la fiesta como carguyoq el 2018. Así ya se había
logrado dar continuidad por medio del sistema de cargos para el día de navidad
y año nuevo. Durante la fiesta que realizamos en Niño Pata de Tupus hicimos la
promesa de que trabajaríamos para el reconocimiento como patrimonio.
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17. Evento
realizado en Tupus a cargo de la familia Astete Checcaña

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18. Entrega de
cargo a Katherine Flores para que lo asuma en diciembre del 2017

En la navidad del 2017 se hizo el
evento con el cargo de Katherine Flores en Cruz Pata y días después en año
nuevo lo realizó Iván Arredondo en Niño pata de Wistaq. Las fiestas organizadas
en estas fechas no tienen precedente por la magnitud de gente que logro
convocar. Desde el 2016 ya se había dado la promeso de hacer la difusión máxima
y el reconocimiento de patrimonio. Quizá fueron esas promesas lo que hizo que
la población le prestara mayor atención. En el 2017 se había logrado poner el
expediente técnico en las oficinas del Ministerio de Cultura y los pobladores
estaban a la espera de la noticia. Andaba un rumor de que irían representantes del
Ministerio en esa fiesta de la navidad del 2017 o el año nuevo del 2018. También
habría que señalar que se prestó mucha importancia a la wayliya haquireña y se
llevó a una delegación para que se presenten en un evento de Cusco.
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19. Plato recordatorio
de la carguyoq Katherine Flores

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20. Danzantes de
negros en el cargo de Katy, 2017

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21. Preparación
de la carguyoq Katy a cargo de su padre Antonio

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22. Cargo
organizado en uray ayllu por Iván Arredondo, enero del 2018

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23. Danzantes de
negros y llameros en un local de Cusco

Con la participación masiva de la
población ya se había ido el temor de Challhuahuacho. Incluso la increíble
concurrencia al takanakuy del día 26 de diciembre ya no representaba peligro. No
obstante, se presentó un nuevo problema y tenía que ver con el espectáculo
ofrecido en la misma fecha del 25 de diciembre que es día propio de la wayliya
haquireña. Los familiares del carguyoq D. Astete Checcaña, como homenaje y
saludo al mayordomo organizaron una estampa de la huaylia antabambina. El
ofrecimiento no podía ser rechazado por los carguyoq, pero se pidió de que
garanticen el privilegio a la wayliya haquireña. Esa presentación en paralelo
de una “huaylia foránea” no fue bien recibida por danzantes haquireños y
publico espectador. Para el 2017, en el cargo de Katy Flores, también se ofreció
el mismo grupo y con mayor cantidad de participantes. En esta ocasión si se
dieron conflictos porque los anfitriones estaban perdiendo preminencia frente a
los visitantes. En medio de la trifulca se determinó de que no se podía
prohibir el derecho a la libertad. De todas formas, la opinión publica había
mostrado su rechazo a la huaylia antabambina. Ello condujo a que también se
rechazara a la wayliya chumbivilcana. Es así que el mayordomo del takanakuy
Dino Ccasani tuvo complicaciones con los permisos y operaciones de logística.
Tras hacer el cargo desde mi familia
Astete Checcaña y el que hayan hecho los cargos mi prima Katy Astete e Ivan
Arredondo, se había logrado un primer objetivo y seguía el segundo objetivo que
consistía en seguir un trámite con el Ministerio de Cultural. Después de la
fiesta realizada en navidad del 2017 yo tenía previsto hacer un estudio
etnográfico y documental en Haquira dentro de las actividades de mi tesis de
licenciatura. Así me encontraba reuniendo información de primera mano, para
luego procesarlo y analizarlo en Lima. Debía avanzar rápido con mi tesis porque
había prometido a quienes me dieron la oportunidad de hacer prácticas
profesionales de que volvería en menos de un año con mi tesis lista. Ahí
apareció alguien más que quería trabajar sobre el reconocimiento como
patrimonio. Sin dudar le ofrecí todo lo que había conseguido; proporcioné la
revista que lo tenía elaborado y me ofrecí a apoyar o en el mejor de los casos
en hacer equipo. Semanas después vuelvo a comunicarme y me dijo que estaba
tomando mis aportes en el documento que venía preparando. Luego me dijo que vería
que nos apoye alguna institución como el municipio o la mina. Pasaron días y se
me informo que no se había conseguido el apoyo y que lo presentemos como
personas civiles. Desde ese momento aporte con todo lo que tenía para elaborar
el expediente técnico. Siguiendo el firme objetivo de dotar a Haquira de un
reconocimiento del gobierno y cumplir con mi palabra, no mezquine mi apoyo
hasta el último momento de la publicación de la resolución viceministerial.
Fotografía de la Resolución
Viceministerial
De lo expuesto se puede concluir que la
fiesta de navidad se realizaba con la danza de los negros, llameros, waylala y
majeño con la música de wayliya, organizado por un sistema de cargos durante el
largo proceso de la historia de Haquira. La época de la violencia política y
los cambios abruptos de los noventas llevaron a su casi desaparición y
existieron personas que trabajaron por su mantención. Son muchas las personas
que por medio de sus redes de parentesco o la dirigencia de una organización o
institución contribuyeron a la recuperación, valoración y reconocimiento como
patrimonio cultural de la nación. En estas líneas solo quise dar una versión
propia acerca de cómo mi familia se metió en este proceso y dio el aporte de un
granito de arena. Así también ratifico mi compromiso de trabajar por el pueblo
desde lo que se hacer.
Ilustración
24. Waylala,
Negro, Majeño y Llamero en unión a la wayliya son la identidad del pueblo

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