La colonialidad del
poder es un concepto nuevo acuñado por el sociólogo peruano Aníbal Quijano. Si bien
un nuevo concepto en las ciencias sociales se debe señalar también que este es
el nombre de una nueva teoría social surgida en los años 90 y su inventor es también
Quijano. Es bien sabido que como teoría nueva hereda y arrastra mucho de las
propuestas de las teorías que le anteceden. Nadie puede negar que una propuesta
teórica no surge de la nada, pues las teorías se beben de las fuentes de
pensamientos filosóficos y teorías que le anteceden. Quiere decir que las
nuevas propuestas teóricas son complejas de entender, pero si se las trata como
se debe eso no será problema. Es claro que las teorías sociales tienen un nivel
elevado de abstracción y la colonialidad del poder es una teoría de este tipo. Para
tratar a esta teoría como se debe es partir de la consideración de que es muy
abstracta y por ende, como lo decía Quijano, “a las cosas abstractas se las
trata de forma abstracta.”
La colonialidad del
poder surge en América Latina y su aparición está orientada a analizar a América
Latina, pues esta es la única forma de entender a América Latina. A la
colonialidad, que difiere de la colonización, se le añade el poder, pues este
siempre fue visible y evidente. Las ciencias sociales de antaño estaban
influidas por el liberalismo, por la visión kantiana, pues esta consideraba que
las sociedades son estáticas y que tienden al consenso. La aparición de la
gubernabilidad se dio por contrato social; así que el poder se debe tratar solo
como una cuestión política. El liberalismo hizo que las ciencias sociales
dejaran de lado la cuestión del poder. Pero, por otro lado estaban los
herederos de Marx que mostraban que las relaciones sociales estaban organizadas
por el poder. Pero su limitación estaba en su reduccionismo económico.
Quijano hereda la
postura del materialismo histórico. Antes de hacerse sociólogo Quijano se había
formado como historiador, pero por circunstancias históricas se fue a la sociología
y desde ahí fue uno de los principales portavoces de la teoría de la
dependencia. Es con la teoría de la dependencia que tuvo varios encuentros con
intelectuales de otras disciplinas y entre ellos el personaje más importante es
Inmanuel Wallerstein. Fue con el conocimiento de la teoría de los sistemas
mundo que Quijano añade el aspecto cultural a toda esa propuesta conocida como
marxismo histórico.
El aporte principal es
la colonialidad del poder. La primera cuestión que se plantea si esta es una
perspectiva o una teoría. Lo más adecuado es considerarlo como una teoría. Pues,
una teoría es un conjunto de proposiciones lógicamente articuladas que tiene
como fin la explicación y predicción de las conductas en un área determinada de
fenómenos; además tiene leyes, categorías y conceptos.
Entonces la
colonialidad del poder una vez considerado teoría se puede abordar todo el armazón argumentativo
que propone. Lo básico es el concepto de colonialidad, pues este es un nodo epistémico
de la propuesta sobre la estructuración del poder en la modernidad. Y la
colonialidad del poder en sentido estricto es el patrón de dominación global
propio del sistema-mundo moderno/capitalista originado con el colonialismo
moderno a principios del S. XVI. En palabras del propio Quijano:
“La
colonialidad es uno de los elementos constitutivos y específicos del patrón
mundial de poder capitalista. Se funda en la imposición de una clasificación
racial/étnica de la población del mundo como piedra angular de dicho patrón de
poder y opera en cada uno de los planos, ámbitos y dimensiones, materiales y
subjetivas, de la existencia social cotidiana y a escala societal. Se origina y
mundializa a partir de América.
Con la constitución de América (Latina),
en el mismo momento y movimiento históricos, el emergente poder capitalista se
hace mundial, sus centros hegemónicos se localizan en las zonas situadas sobre
el Atlántico—que después se identificarán como Europa—y como ejes centrales de
su nuevo patrón de dominación se establecen también la colonialidad y la
modernidad. En breve, con América (Latina) el capitalismo se hace mundial,
eurocentrado y la colonialidad y la modernidad se instalan asociadas como los
ejes constitutivos de su específico patrón de poder, hasta hoy.”
Los ámbitos de
existencia social son toda forma de existencia social que se reproduce en el
largo plazo. Los ámbitos de existencia social son: la naturaleza, el trabajo,
la naturaleza, el sexo, la autoridad colectiva y la inter-subjetividad. Estos cinco
ámbitos están no solo penetrado sino también atravesados por las relaciones de
poder. El poder en este caso es un tipo de relación social constituida por la
co-presencia y la interacción de tres elementos que llamaremos patrón de poder.
Los elementos del poder
o llamados también patrón de poder son el eje central que atraviesa los ámbitos
de existencia social y por ende estos ámbitos serán objeto de disputa. Quiere decir
que “el poder es una relación social de dominación, explotación y conflicto por
el control de cada uno de los ámbitos de la experiencia social humana.”
Los elementos del poder
son un campo de lucha de los ámbitos de existencia social. La fórmula es
elaborada en un engranaje en el que cada elemento de poder esta concatenado a
otro, uno se genera después del otro: primero está la dominación, que genera la
explotación y esta trae consigo el conflicto. Los combates que se dan por el
control de los ámbitos de existencia social son: por el trabajo, sus recursos y
sus productos; el sexo, sus recursos y sus productos y de la misma manera con
la inter-subjetividad, la autoridad colectiva y la naturaleza. “Las formas de
existencia social no pueden existir u operar separadas o de manera
independiente. Asimismo, las relaciones de poder que se constituyen en la
disputa por el control de dichas áreas de la existencia social, tampoco pueden
existir u operar las unas sin las otras, precisamente porque forman un complejo
estructural y una totalidad histórica.”
El concepto de
totalidad en Quijano difiere mucho del que fue propuesto por los
funcionalistas. Los funcionalistas veían a la totalidad en términos del sistema
social, que es una totalidad compuesta por partes que interactúan y son
interdependientes. Para Parsons la totalidad es una estructura homogénea y
cerrada, en donde no existe el conflicto. En cambio, para Quijano la totalidad
es una estructura abierta y heterogénea tanto en su comportamiento como en sus
articulaciones. Por eso era mejor ver la “articulación de historias específicas,
heterogéneas y discontinuas (historias locales) en una estructura global de
poder social que se constituye con la modernidad/colonialidad.
En Quijano también se
observa que lo estructural no es tan determinante como para los marxistas, pero
si es un condicionante. Por eso decía que las estructuras en plural, porque no
solo existe una sola, son directrices medulares para la reproducción de las
formas de comportamiento de los sujetos y agrupaciones sociales que se gestan,
a su vez, dentro de ciertos modelos generales configurados por las instituciones
sociales. Así que una estructura es un patrón específico de poder.
Así, la colonialidad se
puede considerar como un patrón específico e histórico de poder. Sus inicios se
ubican en 1492, con el descubrimiento y conquista de América. Los ejes que
articulan y conforman la colonialidad son la raza y el capitalismo. La noción de raza es una categoría
social que se impuso como natural. La raza es un concepto que sirvió para la clasificación
jerárquica de la población mundial. El racismo opera dentro del ámbito de la
intersubjetividad y el elemento de poder que opera sobre esta es la dominación.
A partir de esta se produjeron nuevas identidades en el mundo. El capitalismo
en cambio opera dentro de relaciones materiales. El ámbito de existencia social
disputado es por el control del trabajo y el elemento de poder es la explotación.
El control de la
subjetividad colectiva ha operado dentro del imaginario social, la memoria histórica
y las perspectivas de conocimiento que en definitiva componen el eurocentrismo.
Este último es el actual patrón de poder moderno/colonial. Desde esta nueva configuración
del hemisferio global América latina también ha asumido otra identidad, que por
cierto no es la suya. El eurocentrismo opera en América Latina como un espejo
que distorsiona lo que refleja. Es por eso que los proyectos nacionales y de
desarrollo son inaplicables para América Latina.
Bibliografía
Quijano, A. (1992). Colonialidad y
modernidad/racionalidad. Peru Indigena, 13(29).
Quijano, A. (2000). Colonialidad del
Poder, Eurocentrismo y America Latina. En E. Lander, La Colonialidad del
Saber: Eurocentrismo y Ciencias Sociales. Perspectivas interamericanas
(págs. 201-246). Buenos Aires: CLACSO.
Quijano, A. (2007). Colonialidad del
Poder y Clasificacion Social. En S. Grosfoguel, El Giro Decolonial:
Reflexiones para una diversidad epistemica mas alla del capitalismo global
(págs. 93-126). Bogota: Siglo del Hombre Editores.
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